Mientras aún nos estábamos recuperando de la primera pandemia en plena era digital, en 2022 nos vimos absurdamente envueltos en una guerra sin objetivo ni razón. Para muchas empresas, 2022 fue un año en el que las perspectivas iniciales tuvieron que reajustarse cada mes debido a la imprevisibilidad que traía consigo la guerra, ante el brutal aumento del precio de la energía y los alimentos. La mayoría de las empresas lograron mantenerse a flote (algunas incluso crecieron), en gran parte gracias a la necesidad que todos teníamos de sentir que habíamos recuperado nuestra libertad, tras casi 24 meses de semiconfinamiento impuesto.
¿Pero qué podemos esperar del 2023?
En este año que acaba de comenzar, nos enfrentamos a una inflación galopante, a unos tipos de interés bancarios que suben de forma desmesurada y a una pérdida más que previsible del poder adquisitivo de los particulares y de la capacidad de inversión de las empresas.
Pero todo será mucho peor si nos resignamos, si bajamos los brazos o si pensamos que no hay nada a nuestro alcance que nos permita cuestionar todo esto. Es hora de creer en nosotros mismos, en nuestras capacidades, y de convertir las dificultades en retos y en objetivos alcanzables.
En las crisis y las dificultades, hay dos tipos de personas, las que lloran y las que venden pañuelos. En 2023, las empresas necesitarán mucho más esta última categoría.
En un mercado que, inevitablemente, volverá a caracterizarse por un análisis casi exclusivo del factor precio, las empresas que tendrán más éxito serán aquellas cuyos empleados estén más dispuestos a volver a crear valor, ya sea mediante la atención dedicada a cada cliente, ya sea a través de la empatía y la voluntad de ayudar en el desarrollo de sus actividades. La creación de valor seguirá dependiendo en gran medida del salto digital, que permitirá a todas las partes implicadas ganar en productividad y, por consiguiente, en tiempo y dinero.
Los equipos internos deben centrarse al 200 % en satisfacer las necesidades de los clientes, sin olvidar en ningún momento las necesidades que tendrán los empleados este año. Es fundamental escuchar a las personas, comprender sus problemas y ser la primera línea de apoyo en todos los sentidos. Las empresas son el reflejo de la condición humana en la que viven sus empleados, y es necesario contar con empresas sanas a todos los niveles.
El compromiso, la ayuda mutua y la voluntad de superarse serán los lemas de 2023.
... y estaremos ahí para conquistarlo.
“Never fight until you have to. But when it´s time to fight, you fight like you’re the third monkey on the ramp to Noha’s Ark… and brother, it’s starting to rain.”
Christopher Woods
